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                         Los diamantes están compuestos de un 100% de carbono puro, sin impurezas, son completamente incoloros. Sin embargo, casi todos los diamantes contienen cierto grado de impureza causada por persistentes rastros de nitrógeno, boro, hidrógeno u otros elementos, que crean tintes
marrones y amarillentos.

Después de la talla, el color se considera generalmente la segunda característica más importante al seleccionar un diamante. Esto es así porque el ojo humano tiende a detectar el destello del diamante (rendimiento ante la luz) primero, y luego el color.

 

 D 100% Incoloro El nivel de tono, más alto, que un diamante puede recibir. Diamantes clasificados de color D son extremadamente raros y de muy elevado precio.
 E,F Incoloro  

Excepcionalmente transparente. Es extremadamente difícil encontrar rasgos de color en un diamante clasificado E o F. Estos diamantes son raros y muy caros.

 G,H Casi Incoloro  

A menos que estos diamantes sean comparados al lado de una piedra maestra, de alto nivel de color, es prácticamente imposible visualizar color. Parece completamente incoloro al ser colocado boca arriba. Estos diamantes son aun raros, pero ligeramente menos costosos y son muy valiosos.

 I,J Casi Incoloro  

El tono en estos diamantes es ligeramente visible. La leve tonalidad, es imperceptible a simple vista una vez que el diamante ha sido montado

 K-M Amarillo Débil  

El color es apreciable, aunque algunos diamantes en este rango de color pueden aun ser fogosos y únicos. 

 N-Z Amarillo Ligero o Muy
Ligero
 

El color es apreciable. Estos diamantes son mas asequibles y hay quién no las considera piedras preciosas. 

Es importante señalar que existe una clase de diamantes conocidos como diamantes de fantasía que son de hecho; diamantes coloreados, incluyendo diamantes azules, diamantes rosa, e incluso diamantes amarillos, los conoceremos en breve más detalladamente